CARBONERO COMÚN

Carbonero Común (Parus Major)

Orden Passeriformes

Familia Paridae

Fotógrafo: Beatriz de la Macorra


MORFOLOGÍA

Una de las aves más facilmente reconocibles por su llamativo aspecto.

El carbonero común es un ave pequeña de unos 14 centímetros de largo, la de mayor tamaño entre la familia paridae.Pudiendo pesar 16 g.

Su cuerpo de color amarillo crea un fuerte contraste con el llamativo azul o verde oliváceo de sus alas y cola. La cabeza de un negro azabache contrastada con el blanco de las mejillas( los ejemplares jóvenes de ese año tendrán las mejillas algo más amarillentas)

 

Fotógrafo: Daniel Beltrán Mediero

Las alas de esta especie de aves son cortas, de unas medidas aproximadas de 22,5 centímetros a 25,5 centímetros cada una, las primarias y secundarias son de color negro con bordes de color azul, el obispillo de color gris, se pude apreciar en las alas una franja de color blanco que se forman por las puntas de las cobertoras que tienen un color gris azulado. La cola es de color azul y negro y en los bordes externos de las plumas exteriores un color blanco. Las patas son de color negro azulado y el pico de color negro.

Ilustración: Beatriz de la Macorra

Fotógrafo: Francisco Calaza

 

Existe diformismo sexual. Para diferenciar las hembras de los machos deberemos fijarnos en la banda negra que poseen en la zona del pecho. Los machos poseen una banda negra que va desde la garganta hasta el inicio de la cola;  las hembras disponen de una banda mucho menos marcada y más estrecha que acaba desapareciendo en el  vientre. Por otro lado, podemos ver diferencias en las tonalidades de color, el macho los tiene mucho mas acentuados y llamativos mientras que en la hembra son más opacos, por ejemplo cuando se trata de los colores de la cabeza también es negra pero no posee ese brillo ni el azulado brillante, se torna más bien como un negro humo.

 

Fotógrafo: Daniel Beltrán Mediero Primera una hembra y segunda un macho, clara diferencia de la banda central. 

Sin embargo, los ejemplares jóvenes tendrán los colores parecidos a los de las hembras adultas, todavía tendrán su plumaje poco llamativo con respecto a los machos adultos y en la nuca una mancha amarilla que se aprecia bastante, en la espalda se puede apreciar un color pardusco, la linea que pasa por el vientre estrecha y de color negro, si vemos la garganta y el mentón son de color gris y las mejillas y a los lados del cuello podemos encontrar un color amarillo.

Ilustración: Beatriz de la Macorra

Fotógrafo: Elena Hernández Cuervo

 

Esta especie presenta una muda en su plumaje que se puede definir en una muda postnupcial completa entre los meses de julio hasta octubre y una muda postjuvenil parcial. En los adultos entre los meses de julio y finalizando octubre se presenta la muda de las primarias, algunas veces finalizando ya septiembre esta muda esta completada. Según estudios realizados sobre la muda del plumaje postjuvenil de esta especie se ha determinado que abarca todas las cobertoras mayores y la cobertora carpal  en el noventa y ocho por ciento de las aves, otro buen porcentaje muda las dos terciarias internas y si hablamos de las rectices se ubicaría en un noventa y cuatro por ciento generalmente. Al hablar de la muda de las plumas álula tiene más poca probabilidad entre una y tres, y las secundarias es muy raro que las muden solo un 5 por ciento muda las plumas internas y en muy raros casos una primaria. El color que poseen en el plumaje del vientre que es de un color amarillo va en descenso después de la muda, al contrario de la espalda que el color verde va aumentando y el color de la cabeza si se mantiene durante el año.

Fotógrafo: Daniel Beltrán Mediero

En cuanto al canto de estas aves se encuentra el repetitivo chi-chipán, que inunda el principio de la primavera; pero muestra un amplio repertorio, con más de treinta notas. Además, esta variabilidad se ve enriquecida con notables matices territoriales; así, por ejemplo, un carbonero de Sierra Morena emite sonidos poco comunes en las poblaciones del Sistema Central y viceversa.

Su canto se puede confundir con el de otros pájaros porque es un buen imitador. Suele ser repetitivo, vigoroso y marcadamente metálico, de dos o tres sílabas.

Otro sonido característicos de ellos y que podemos escuchar si se acercan a su nido es un tono más de alarma y suena ¡tsii-ii-ii-ii!, existe otro que se dice puede ser de alarma también y suena así ¡tink, tink,tink! , en otro de sus cantos se puede escuchar una llamada corriente a los machos y suena así en un muy rápido pero sonoro ¡ pi-tink-tink !! que suele ser repetido varias veces entre 3 y 6 más o menos.

Se le puede ver cantando mientras se desplaza entre las ramas de los árboles, solo se detiene y se mantiene inmóvil cuando necesita cantar con mucha fuerza.

 

 


ACTIVIDAD Y ALIMENTACIÓN

Es un ave básicamente sedentaria. Sin embargo, en las poblaciones norteuropeas se registran desplazamientos latitudinales y altitudinales durante el invierno.

Permanece durante el día con gran actividad, siempre se le ve en busca de alimento y cuando toca la época de reproducción se mueve en la búsqueda de sitios donde construir sus nidos.

Fotógrafo: Leonardo Barona Ruipérez

Mace (1989) realizó un estudio comparativo sobre el comportamiento de los machos a lo largo del día, durante la época de cría, en tres localidades europeas [Aracena (Huelva, España), Wytham (Inglaterra) y Turku (Finlandia)]. Se observó que las aves dedican más tiempo al
descanso, y se retiran antes a dormir en relación al anochecer, cuanto más al norte (es decir, tienen más “tiempo libre” en lugares donde hay más horas de luz al día). El tiempo dedicado a la búsqueda de alimento aumentó al aumentar las horas de luz hacia el norte, pero no de forma
proporcional. La distribución de actividades a lo largo del día fue similar en los tres sitios: mayor actividad de canto y menor de alimentación a primeras y últimas horas del día, con el tiempo de descanso repartido de forma más o menos homogénea.

Fotógrafo: Francisco Calaza

Es una especie territorial durante la época de cría. Tras el invierno se disgregan los bandos y se forman las parejas, moviéndose primero en un área relativamente extensa, y asentándose progresivamente en la zona donde construirán el nido. En general, las aves de más de un año
se establecen en el territorio que han ocupado la temporada anterior.  La distribución de los territorios del Carbonero común durante el periodo reproductor se relaciona con la distribución del alimento: territorios con escaso alimento son de mayor tamaño que los que son ricos en alimento (Díaz et al.,1998).

Fotñografo: Cesar Gil Mayo

Su dieta es insectívora. Se alimenta de coleópteros e himenópteros, y en primavera consume larvas de lepidópteros.

Suele incorporar a esta dieta, sobretodo en otoño, algunos frutos y semillas.

Aunque poseen una dieta variada, se puede decir que básicamente son alimentados en un ochenta por ciento de insectos, son sus preferidos.

Las arañas suelen tener cierta importancia en la dieta dependiendo del hábitat, 6% en pinares(Atiénzar et al., 2013) alcanzando el 24-40% en bosques mixtos (Pagani-Nuñez et al., 2011).Un estudio experimental ha puesto de manifiesto que el carbonero común muestra preferencia
por las arañas durante todo el año (Pagani-Núñez et al., 2014)1. Los carboneros son capaces de seleccionar activamente aquellas presas con un mayor contenido en carotenoides (Senar et al., 2010), utilizados tanto como pigmentos para las plumas, como para funciones fisiológicas (precursores de vitamina A, inmuno-estimulantes; Møller et al., 2000; Hill y McGraw, 2006).

Cuando se encuentran en el periodo de cría, pueden consumir cientos de orugas para las crías.  El carbonero común cumple con un papel importante para el control de plagas.

Una vez localiza el alimento, puede alcanzarlo bien dejándose colgar de la rama con las patas, o bien permaneciendo de pie estirando el cuello para capturar el alimento de hojas o ramas superiores. El peso corporal parece ser uno de los factores principales en la postura a la hora de alimentarse, no pudiéndose colgar de ramitas finas como hacen algunos de sus congéneres (Moreno et al., 1997).

Polillas extraídas utilizando collares esofágicos en pollos de Carbonero común. © E. Barba


REPRODUCCIÓN

El inicio de la reproducción es en Marzo.

La reproducción comienza con el cortejo de los machos a las hembras. Es un cortejo bastante sencillo, erizan las plumas del pileo (parte superior de la cabeza en aves) e infla el pecho abombándolo y haciendo que se vea mucho más llamativo el color negro de ese área.

Cuando esta finalizando la estación del invierno el macho suele visitar los huecos de árboles y las cajas de anidación en busca de llamar la atención de la hembra para el apareamiento y posterior reproducción. El macho suele ofrecer a la hembra atractivas presas para llamar su atención al nido.

Es una especie típicamente monógama (Perrins, 1979), manteniéndose la pareja al menos durante la estación reproductora, y muchas veces de un año a otro si los dos individuos siguen vivos (Andreu y Barba, 2006). A veces realiza cópulas extraparentales, es decir, hay hembras
que ponen huevos fecundados por machos distintos a su pareja (Perrins, 1979).

Pueden sacar dos polladas pero son capaces de críar hasta 3 veces.

La hembra construye los nidos en oquedades naturales de troncos y tocones y en huecos artificiales. Para su construcción empleará raíces finas, musgo, líquenes, hierba, plumón y telarañas. En general, tardan sobre una semana en construir su nido, ponen un huevo diario hasta terminar la puesta, y tienen la costumbre de enterrar los huevos entre el material del nido hasta que empiezan a incubar
(Barba 1991).

Fotógrafo: Alberto López

La hembra pone entre 8 y 13 huevos de color blanco con pequeñas motas pardas. Cuando salen del nido acostumbran a tapar los huevos un poco, esto antes de terminar la puesta total de los mismos. Generalmente se encuentran distribuidos por todo el nido. Los podemos ver organizados en forma de corona o en uno de los sitios más anchos del nido. Los nidos son construidos a diferentes alturas, pueden llegar a estar hasta 7 metros por encima del suelo, este ave no defiende el  territorio por lo que podemos encontrar varios nidos en el mismo sitio.

La hembra será la encargada de incubarlos durante unos 14 días.  Los pollos nacen con un plumón de color gris humo en su cabeza y en su espalda, si observamos en el interior de su boca podemos ver un color anaranjado sin puntos oscuros en su lengua.

Serán alimentados tanto por la hembra como por el macho, generalmente les ofrecen orugas. Los adultos no varían su esfuerzo a lo largo del día, es decir, ceban a sus pollos a una tasa constante independientemente del momento del día, realizando entre 12 y 14 visitas/hora, desde el amanecer al anochecer (Barba et al., 2009). El número de visitas por hora se incrementa con la edad de los pollos, pasandode 13 visitas/hora (4-6 días de edad) a 16 visitas/hora (10-12 días); de aquí hasta el momento de volar la frecuencia de visitas se mantiene prácticamente constante (Barba et al., 2009).

Los pollos inician el vuelo a las tres semanas  y se independizarán a las 7 semanas.

Características de los huevos en varias poblaciones ibéricas.

Ilustración: Beatriz de la Macorra Nido con huevos


HÁBITAT Y DISTRIBUCIÓN

El Carbonero común es un ave residente en España,  pudiendo observarlos en cualquier mes del año.

Es un ave forestal, sin embargo no requiere de zonas extensas de bosques, es posible encontrarlos en cualquier medio dónde haya árboles aunque estos estén dispersos.

Suele resultar más habitual observarlos en encinares, pinares, melojares, hayedos, alcornocales, quejigares, sabinares, plantaciones, huertos, parques, bosques de ribera, etc.

Fotógrafo: Daniel Velasco

 

Ocupa toda Europa y el NO de África, y se extiende hacia el este por Oriente Medio, la mayor parte de Asia central, Siberia al sur del paralelo 65º N, Himalaya, Extremo Oriente hasta las islas de Japón y Formosa, sur de la India, Indochina y archipiélagos indonesios desde Sumatra a
Timor (Cramp & Perrins, 1993).

La población europea se ha estimado en 41.000.000-180.000.000 pp., con una tendencia en general estable entre 1970 y 1990, aunque con ligeras disminuciones en algunos países del centro y espectaculares aumentos del 50%en Ucrania (BirdLife International/EBCC, 2000)

 

En ESPAÑA podemos encontrarlos a lo largo de todo el territorio.Se distribuye de modo continuo por prácticamente toda la
Península, y también en Ceuta, Melilla e islas Baleares. Falta únicamente en pequeñas zonas muy deforestadas de La Moraña y Tierra
de Campos, valle del Ebro, La Mancha, bajo valle del Guadalquivir, costa de Huelva y SE árido, así como en las islas Columbretes,
Alborán, Chafarinas y Canarias.

El norte de la Península estaría ocupado por la subespecie nominal, el sur por corsus y Baleares por mallorcae, aunque existe bastante controversia sobre su taxonomía (Tellería et al ., 1999). Ceuta y Melilla estarían ocupadas por la subespecie norteafricana excelsus (Cramp
& Perrins, 1993).

A principios de la década de 1990 se estimaron 1.600.000-4.300.000 pp. para toda España (Tucker & Heath, 1994; Purroy,
1997) y 25.000 aves sólo para la Comunidad de Madrid (Díaz et al., 1994).

 

 

Fotógrafo: Daniel Beltrán Mediero

Tamaño de poblaciones durante 2004-2006 con su intervalo de confianza al 90%. Según
Carrascal de la Puente y Palomino Nantón (2008):

La distribución poblacional entre comunidades autónomas es casi proporcional a su extensión, con mayor número en Andalucía (2,5 millones) y menor en el País Vasco (0,3 millones). En Cataluña se estima una población de entre 0,8 y 1,0 millones de parejas (ICO, 2012), valor algo
inferior a los 1,3 millones de aves estimadas para Cataluña con los datos del SACRE.

En Europa podría haber 41-180 millones de parejas (datos del año 2000). Para España se estimó en los años noventa una población reproductora con más de 4 millones de parejas (Atlas de las aves reproductoras de España, 2003). Su abundancia y densidad son muy variables; las mayores densidades se han registrado en alcornocales y robledales, mientras que su presencia es menor en las plantaciones integradas por una sola especie de conífera. Los resultados preliminares ofrecidos por el programa SACRE en 2005 reflejan una tendencia positiva.

 

 


HUELLAS Y RASTROS

Las huellas son facilmente confundibles con la de otras aves. Marcan la planta y el dedo posterior, dejando rastro en forma casi de punto de las 4 garras de las puntas de sus dedos, que en la huella se imprimirán dejando una pequeña separación con respecto a los dedos. Con una medida aproximada de 3cm y medio.

 

 

 

 

 

 

Ilustración: Beatriz de la Macorra

 


AMENAZAS

No hay amenazas evidentes para esta especie.

Sin embargo, el uso exagerado de nidales artificiales no convenientemente colocados y revisados, puede facilitar la pérdida de puestas y pollos por la depredación de otras especies como picapinos o comadrejas.

Aparece en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas como “De interés especial”.

Cabe destacar que es una de las especies que más aves jóvenes pierde en las épocas de otoño e invierno, según estudios se cree que solo la mitad de los adultos que se dedican a criar en un año pueden llegar vivos al año siguiente.

 

Los depredadores del Carbonero Común son variados, dentro de los más comunes se encuentran los mamíferos como por ejemplo la comadreja,  los reptiles y  existen especies de aves que también atacan los nidos del carbonero común como el halcón peregrino o el gavilán que esperan el momento oportuno para alimentarse de las crías.

Fotógrafo: Isaac SC

Varias son las especies de parásitos identificadas en la especie. Por ejemplo, Leucocytozoon sp. parásito sanguíneo (endoparásito) encontrado en pollos de Carbonero común, principalmente en bosques maduros de pino donde las condiciones de humedad permiten la reproducción de su transmisor (Sánchez et al., 2007).

«Aparece en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas como “De interés especial”»

 

El Carbonero suele sincronizar su ciclo reproductor con el ciclo vital de algunos lepidópteros. Variaciones en la fenología (por efecto del cambio climático) de las orugas de los lepidópteros de los que se alimenta durante la cría, podrían también reducir su éxito reproductor y la viabilidad de sus poblaciones a largo plazo .

Uso abusivo de pesticidas, que podría causar problemas como una menor fertilidad y supervivencia adulta, así como una reducción del grosor de la cáscara del huevo, por lo que éste puede romperse durante la incubación. Aunque sus consecuencias, positivas, neutras o negativas para la especie no han sido estudiadas en España.

Cambios en el sistema de riego, como el que ha sucedido en la población de Sagunto, donde se está pasando progresivamente del sistema de riego “a manta” al de goteo. Esto hace que casi no crezca vegetación herbácea en los campos, disminuyendo por tanto la biomasa vegetal
disponible para el crecimiento de muchos insectos fitófagos. Aunque no se ha demostrado, esto podría afectar negativamente a la población de carboneros a través de una disminución enel numero de presas, provocando un menor éxito reproductor (Andreu et al., 2005)

Mortalidad por atropello en carreteras. Se han registrado en carreteras de España 72 carboneros entre un total de 16.036 aves muertas por atropello (PMVC, 2003)1. En Portalegre(Portugal) se registraron ocho carboneros muertos por atropello entre un total de 562 aves
(Carvalho y Mira, 2011)1. En el alto valle del Lozoya (Madrid) se ha registrado la muerte por atropello en carretera de cuatro carboneros entre un total de 191 aves (Espinosa et al., 2012)1. En el tramo Ourense-Os Peares de la carretera N-120 durante 1989 se registraron cuatro carboneros muertos por atropello entre un total de 379 aves (González-Prieto et al., 1993)1.

 

Moscas del género Culicoides (Diptera:Ceratopogonidae) transmiten a los Carboneros parásitos sanguíneos de los géneros Haemoproteus y Plasmodium (Martínez de la Puente et al., 2011).

 

 

 

Culicoides cornutus, a close relative of C. imicola Autor: Daktaridudu CC BY-SA 4.0

 

 

La hormiga argentina perjudica a los polluelos del carbonero común.

Se estudió la comunidad de hormigas nativas e invasoras atraída por las cajas-nidos artificiales de aves, junto con la reproducción de un paseriforme silvestre durante cinco temporadas de cría consecutivas en relación con la presencia de una especie de hormiga invasor. Se analizaron los parámetros biométricos, reproductivos e individuales sanguíneos del carbonero común Parus major que se reproducen en sitios invadidos en comparación con sitios no invadidos por las hormigas argentinas Linepithema humile. Los carboneros criaban preferentemente en territorios no invadidos por la hormiga argentina. Además, las hormigas argentinas eran más abundantes en los nidos de los sitios invadidos que cualquier otra especie de hormiga nativa en los sitios no invadidos. Asimismo, las hormigas argentinas reclutaban en los nidos artificiales con mayor intensidad y respondían a una mayor variedad de contenidos de los nidos (huevos intactos, huevos rotos, heces, y huevos rotos junto con heces) que las especies nativas. Aunque el éxito de la cría y la condición de los adultos no variaron en relación con el estado de la invasión, la calidad de las crías se vio afectada negativamente por la presencia de las hormigas argentinas. Los polluelos criados en los sitios invadidos eran más delgados, con una relación ala/longitud del tarso más baja y tenían una peor condición nutricional y un equilibrio alterado de estrés oxidativo según mostraron varios parámetros sanguíneos. La distribución intercalada y la pequeña distancia entre los territorios invadidos y los no invadidos sugieren que la presencia de las hormigas afecta a la condición de los polluelos mediante la interferencia directa en el nido. Estos resultados ponen de relieve la importancia de evaluar los efectos inmediatos, como los parámetros fisiológicos de la fauna nativa, al estudiar las interacciones entre las hormigas y las aves nativas invasoras. ([at]ebd.csic.es: Álvarez et al (2020) Breeding consequences for a songbird nesting in Argentine ant' invaded land. Biol Invasions)

 

 

 

 

Hormiga Argentina

(Linephitema Humile)


ARTE E HISTORIA

Numerosas son las obras de arte a lo largo de la historia donde podemos ver representado al carbonero común.

 

Museo del Prado LA ABUNDANCIA Y LOS CUATRO ELEMENTOS de Jan Brueghel el Viejo y Hendrick van Balen.

Una representación de la naturaleza,donde se consigue que en este bosque encantado la invitación al goce de la belleza sensual de la naturaleza y del desnudo estén concatenados. Sin duda no podía faltar el Carbonero común entre otras aves.

 

Museo del Prado.Hacia 1621. GUIRNALDA CON LA VIRGEN Y EL NIÑO de  Jan Brueghel el Viejo y Hendrick van Balen.

Museo del Prado EL PECADO ORIGINAL de Francken ii, Frans. Siglos XVI - XVII.

En esta obra observamos varios Carboneros como símbolo de naturaleza pura.

 

Museo del Prado LA ABUNDANCIA Y LOS CUATRO ELEMENTOS de Jan Brueghel el Viejo y Hendrick van Balen.1606

Museo del Prado CONCIERTO DE AVES de Snyders, Frans. Mediados del siglo XVII

También podemos encontrarlo representado en numerosas láminas y libros.

 

 

 

 

 

 

 

PLATE XXVL

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

P. Tempest, ca. 1690

 

 

 

 

 

 

 

 

Buffon-1853


NOTICIAS ACTUALES Y CURIOSIDADES

 

"Los herrerillos y carboneros emiten bufidos de serpiente para defender sus nidos"

 

Entrevistamos a uno de los investigadores sobre este estudio con las preguntas de nuestros lectores. VER ESTUDIO Y ENTREVISTA

 

 

La influencia de las ciudades en el Carbonero Común

Se publicó un estudio la revista Nature Communications, que ha comprobado que los ejemplares de los carboneros comunes (Parus major) que viven en la ciudad son genéticamente distintos de los del campo.

La investigación se desarrolló en 9 ciudades europeas, entre ellas Barcelona, y fue liderada por Caroline Isaksson, de la Universidad de Lund (Suecia), y Pablo Salmón, estudiante de doctorado, y ha contado con la colaboración de siete centros de investigación europeos, entre ellos el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona. (NoticiasdeNavarra)

Las aves de ciudad han favorecido los genes que regulan las capacidades cognitivas.

"La ciudad favorece individuos más proactivos, más valientes, más exploradores o más agresivos", explicó Joan Carles Senar, ornitólogo del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona y colaborador del estudio.

«La ciudad favorece individuos más proactivos, más valientes, más exploradores o más agresivos»

"los pájaros de ciudad tienden a perder el miedo, ya que no les ayuda a la hora de encontrar nuevos recursos, mientras que para las aves de campo esta emoción sigue siendo muy útil para escapar de los predadores" puso de ejemplo Senar.

Los científicos extrajeron muestras de sangre de las aves y la analizaron genéticamente. "Hemos analizado más de medio millón de genes repartidos por todo el genoma, y hemos encontrado unos cuantos que han cambiado claramente en respuesta al medio urbano", resumió Caroline Isaksson. (NoticiasdeNavarra)

 

Fotógrafo: Leonardo Barona Ruipérez

Los árboles avisan a las aves cuando tienen invasión de insectos.

Esta increible noticia, está recogida de Ecoavant

Investigadoras de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC) y del Centro de Ecología Terrestre (NIOO) de los Paises Bajos han descubierto que las aves que se alimentan de insectos se sienten atraídas por los árboles infectados por orugas de mariposa (lepidópteras) y el mecanismo responsable de este comportamiento.

Ante el ataque de las orugas, las plantas desarrollan una respuesta de defensa que incluye la liberación de compuestos volátiles que las aves depredadoras usan para encontrar a sus presas”, Luisa Amo de Paz, autora principal del estudio e investigadora de la EEZA-CSIC.

“Este fenómeno se había estudiado en artrópodos depredadores, pero apenas en aves insectívoras, a pesar de que son uno de los depredadores más importantes de insectos”, continúa.

Fotógrafo: Moncayo Life

Para conocer este mecanismo, científicas y científicos hicieron diversos experimentos con carboneros comunesParus major. Dejaron elegir a las aves entre un árbol infectado por orugas lepidópteras y otro no infectado. Asimismo, en los experimentos quitaron cualquier resto químico de las orugas para poder concluir que las aves están atraídas por las señales químicas que emite el árbol, y no por ninguna señal que dejen los gusanos.

“Nuestros resultados mostraron que los carboneros comunes son capaces de discriminar entre árboles infectados por orugas y árboles no infectados, ya que observamos que las aves visitaron por primera vez el árbol infectado y además realizaron un mayor número de visitas al árbol que tenía orugas que al árbol no infectado”, apunta la investigadora.

Las aves se sintieron atraídas por los árboles infectados incluso cuando, justo antes del experimento, les retiramos las orugas y las hojas dañadas por ellas, lo que demuestra que las aves reciben una señal del árbol infectado para reconocerlo.

Los árboles infectados y no infectados difirieron tanto en la emisión de compuestos volátiles, como en la coloración de las hojas. Tanto la vista como el olfato podrían estar implicados en la discriminación de las aves.

“Sin embargo, realizamos un segundo experimento para conocer qué tipo de señal usaban las aves. En este experimento ofrecimos a los carboneros ambas señales aisladas y observamos que la atracción por los árboles infectados se mantuvo cuando las aves pudieron únicamente oler los árboles, pero no cuando solo podían verlos”, señala Amo de Paz.

Este hecho implica que las aves pueden oler qué árbol está infectado gracias a las diferencias en los compuestos químicos emitidos por las plantas.

“Esta evidencia de la habilidad de las aves insectívoras para utilizar las señales químicas de las plantas es muy importante, teniendo en cuenta que las tasas de depredación de estos animales son mucho más altas que las de artrópodos depredadores. Además, pone de manifiesto la necesidad de considerar a las aves insectívoras en el control biológico de plagas”, concluye Amo de Paz.

El Carbonero puede generar calor.

Información  de Presidente del Comité Asesor de The Conversation España. Catedrático de Fisiología, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

En su artículo las microestufas de los pájaros.

 

Las aves pequeñas, como el Carbonero Común, no solo se defiende del frío por el plumaje sino que si estas no fueran suficientes para no perder calor, estas aves producen calor de origen metabólico.

"Hasta la fecha se sabía que los músculos del vuelo de algunas aves, además de aumentar de tamaño, elevan su intensidad metabólica en invierno. También sabíamos que la capacidad para elevar la tasa metabólica máxima determina la de vivir en lugares fríos. Pero hay más: las mitocondrias de los glóbulos rojos y, probablemente, otros tejidos de algunas especies, elevan su metabolismo activando vías específicamente termogénicas."

"

 En un estudio con el herrerillo (Cyanistes caeruleus), el carbonero común (Parus major) y el carbonero garrapinos (Periparus ater) han encontrado que, en especial los dos carboneros, elevan el volumen y la respiración mitocondrial de los eritrocitos en la transición de otoño a invierno, y que ese aumento del metabolismo no conduce a una mayor síntesis de ATP, sino que refleja un desacoplamiento del transporte de electrones de aquella síntesis. De esta forma, y dado que ese desacoplamiento surte efecto termogénico, la consecuencia es una mayor producción de calor. Compensa así la mayor pérdida en invierno.

Bien mirado, es lógico que los pajarillos dispongan de herramientas como esa. Dado su pequeño tamaño, un abrigo excelente no es suficiente para mantenerse calientes. Necesitan además una estufita interior. Los glóbulos rojos cumplen esa función; son microestufas circulantes, llevan el calor allí donde se necesita."

Fotógrafo: Inchust wildlife


ACTIVIDADES FOTOGRÁFICAS

 

Hide Alpasín de paseriformes - Nature photo tours

Hide Sierra Espuña - Paseriformes

 Alas del sur - Ruta de observación


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