LA CABRA MONTESA

La cabra montesa (Capra pyrenaica)

Fotógrafo: Daniel Beltrán Mediero 


MORFOLOGÍA

Las características morfológicas tienen variaciones. Dependiendo de la edad y  la época del año.

Los machos son de más tamaño que las hembras, al igual que la cornamenta, y además presentan un pelaje más negro que las hembras.

Centrándonos unicamente en los machos, podemos observar que también encontramos variación de color en el pelaje y en los cuernos por la edad. Los individuos jóvenes presentan una coloración parda y rojiza y según van creciendo se torna en un gris o negro en muchos casos.

Los cuernos crecen anualmente, por lo que, en estos casos, es bastante fácil acercarnos a la edad del animal.

Los cuernos están formados por medrones, una especie de anillos que van creciendo con los años, también influirá en el crecimiento los factores medioambientales y cómo no, la genética. La longitud de los cuernos alcanza 70-90 cm a la edad de 12-15 años.

Fotógrafo: Alberto L.Sixto

Fotógrafo: Christoph

 

Aunque no todos los autores consideran la morfología de los cuernos como un carácter apropiado para resolver cuestiones cladísticas, ya que puede haber una alta variabilidad dentro de una misma población  que puede estar influenciado por selección sexual o ambiental.

Los cuernos de la Capra pyrenaica tienen forma de lira. Curvados hacia fuera y hacia arriba, luego tornan hacia la parte interior para volver a subir hacia arriba terminando en punta. Una forma muy particular y de fácil distinción.

Ilustración: Beatriz de la Macorra

Fotógrafo: Pau Vilanova Gallart  Retrato

 

La coloración del pelaje varía con el cambio de estaciones. Las hembras presentan una coloración más clara en verano y más oscura en los meses fríos. En abril y mayo hay un cambio de pelaje, pasando a un pelo mas corto y fino a diferencia del pelaje de invierno, grueso y largo para poder mantener el calor corporal.

En cuestión de tamaño, los machos pueden alcanzar los 140 cm longitudinalmente y las hembras 130 cm; la altura de la cruz en machos de 90-70cm y en las hembras 75cm y en cuanto al peso los machos 80 - 120 kg y las hembras 40 - 75 kg

Fotógrafo: Laura Riera

Fotógrafo: Pau Vilanova Gallart


ACTIVIDAD

La mayor actividad se presenta al amanecer y al atardecer.

Fotógrafo: Christoph

 

Aunque en época de celo suelen estar activos a lo largo de todo el día. Durante esta época los machos dedican menos tiempo a la alimentación.

Es una especie gregaria, y aunque viven en grupos tenemos por un lado el grupo de las hembras con las crías y por otro el grupo de machos. Esta división se rompe en época de celo, cuando ambos grupos se unen.

Las hembras poseen menos área de campeo que los machos. Los machos jóvenes usan el área de las madres durante su primer año, alargándose, en ocasiones, hasta el segundo año. A partir de ese año los jóvenes tienen que dispersarse a la periferia.

Fotógrafo: Daniel Beltrán Mediero


REPRODUCCIÓN

La Cabra montesa es una especie polígoma. Durante el celo los machos establecen una fuerte jerarquía, quedando los dominantes con acceso a las hembras y el resto de machos desplazados.

Fotógrafo:Christoph

 

A primeros de noviembre comienzan los desplazamientos de los machos a las zonas de las hembras. Los machos más mayores comienzan las peleas, aunque de forma muy ocasional. Mientras, los machos más jóvenes intentan cortejar a las hembras aunque sin éxito.  Según avanza el mes de noviembre las peleas de los machos se van intesificando hasta que queda establecida una jerarquía.

Cuando dos machos se enfrentan, miden su cornamenta, entrelazan los cuernos y se disponen a chocarlos con gran fuerza. Los machos se ponen sobre las dos patas traseras, levantando el cuerpo y cogiendo impulso. Embisten contra su contrincante con gran fuerza, produciendo un sonido que retumba por las montañas.

 

Fotógrafo: Daniel Beltrán Mediero

Fotógrafo: Daniel Beltrán Mediero Machos peleando

Fotógrafo: Sergio Camacho Sanchez  Machos preparados para chocar su cornamenta

Fotógrafo: Luis Sitges Aparicio Proceso de pelea

Es común observar a los machos mas jóvenes practicar este comportamiento, que les servirá el día de mañana para enfrentarse por las hembras.

A finales de noviembre, primeros de diciembre, comienza el verdadero cortejo. Los machos estiran el cuello hacia delante, levantando ligeramente la cabeza y posicionando los cuernos hacia atrás, fuera del alcance visual de la hembra. Levantan la cola permitiendo que las feromonas salgan mejor a través de la glándula anal.  De esta forma se colocan delante de la hembra, sacando la lengua de forma continua y batiendola; con la pata delantera golpea de forma reiterada el terreno, dando pequeños golpes esperando e incitando a la hembra para que se coloque en una posición receptiva.

Cuando la hembra todavía no ha entrado en celo emite un sonido, parecido a un bufido, indicandole una negativa. Si el macho insiste, la  hembra le golpea con sus pequeños cuernos.

Fotógrafo: Beatriz de la Macorra  Hembra rechazando a macho.

Cuando las hembras rechazan a los machos suelen orinar, así los machos pueden olfatear la orina comprobando el estado de celo de la hembra.

Es común observar a varios machos detrás de una hembra. Cuando está la hembra en celo suele correr para llamar la atención de los machos que van corriendo detrás, colocandose por orden de edad ( primero el más viejo y así sucesivamente) Las hembras suelen aceptar mejor a los machos de más edad, que son los que más tiempo pasan luchando.

El pico de celo de la hembra suele estar en torno al 4 de diciembre, despues tienen una gestación de 23-24 semanas siendo el pico de partos en torno al 18 de mayo, aunque estos tiempos suelen variar según la ubicación.

Los partos se sincronizan, de esta forma se aseguran una mayor supervivencia de las crías.

Cuando las hembras van a parir se aislan en zonas rocosas de dificil acceso, evitando ataques de los posibles predadores. Se mantienen al rededor de una semana en estado de alerta y vigilancia, pasado este periodo, varias hembras se juntan para compartir la vigilancia de las crías.

Fotógrafo: Alberto L.Sixto


HÁBITAT Y DISTRIBUCIÓN

La Capra pyrenaica la encontramos a altitudes de más de mi 1000 metros normalmente, pudiendo subir en épocas de calor  a mas de 3000 metros y descendiendo hasta unos 500 metros en época de frío.

Las encontraremos en  zonas  de bosques de alta y media montaña con sustrato rocoso y con vegetación, ya que su dieta es herbácea y arbustiba. Cuando nieva pueden llegar a excavar para acceder al alimento.

Fotógrafo: Laura Riera Sustrato rocoso con vegetación. Hábitat.

 

Actualmente se encuentra en las áreas montañosas de España y en  el norte de Portugal.

Habitan nuestro país desde la Prehistoria y siempre ha estado acompañada de un halo de magia y misterio que lo ha convertido en un animal casi mitológico para los pobladores de sus ecosistemas.

Es más que evidente la expansión de la Cabra pyrenaica en los últimos años. Aunque en el siglo XIX se extinguió en gran parte de los sistemas montañosos de la península, consiguieron sobrevivir pequeños grupos  a principios del siglo XX en Gredos, Pirineos y las montañas del este peninsular.

Centrándonos más concretamente en los lugares poblacionales esto es lo que podemos leer en Capra pyrenaica Schinz, 1838:

-Pirineos. A principios del siglo XX su distribución se restringió al macizo del Monte Perdido, con una población de unos 50 ejemplares (Astre, 1952). A finales de los 80 quedaban unas 10 cabras (García González, 1991). Se reprodujo por última vez en 1987. En enero de 1996 se capturó una hembra que murió en octubre de 1996 (Anónimo, 1996). Finalmente en enero del año 2000 murió la única hembra que quedaba en el campo (García González y Herrero, 1999; Alados, 2000).

-Sierra de Guara (Huesca). Población formada por ejemplares escapados de cautividad provenientes de Cazorla.

-Sierra de Montserrat (Barcelona). Introducida en 1995-1996 a partir de ejemplares de Tortosa y Beceite.

-Sierra del Montsant (Tarragona). Colonizada a partir de la sierra de Tortosa.

-Sierra de Cardo (Tarragona). Colonizada a partir de la sierra de Tortosa.

-Sierra del Montsia (Tarragona). Colonizada a partir de la sierra de Tortosa.

-Maestrazgo (=Puertos de Tortosa y Beceite) (Tarragona-Teruel-Castellón).

-Sierra de Martés (Valencia).

-Muela de Cortes (Valencia). Población natural en la que también se han introducido ejemplares procedentes de Cazorla.

-Serranía de Cuenca (Cuenca). Población introducida a partir de ejemplares de Cazorla.

-Parque Nacional de Cabañeros (Ciudad Real). Población introducida.

-Sierra de Gredos (Avila). Casi extinguida a principios del siglo XX, en 1905 quedaban unos 10 ejemplares. Hoy en día ocupa todo el macizo gracias a la protección dispensada.

-Batuecas (Salamanca). Introducida a partir de ejemplares de Gredos.

-Riaño (León). Introducida en semicautividad entre 1991-1997 a partir de ejemplares de Gredos y Batuecas y liberados en 1998.

-Ancares (León). Introducida a partir de ejemplares de Riaño.

-Invernadeiro (Orense). Introducida en 1992 a partir de ejemplares de Batuecas.

-La Pedriza (Madrid). Introducida en 1990-1992 con ejemplares de Gredos y Batuecas.

-Alcaraz (Albacete).

-Sierra Madrona (Ciudad Real-Jaén). Población natural en la que también se han introducido ejemplares procedentes de Cazorla (Sánchez-Hernández, 2002).1

-Sierra de Moratalla-Sierra de Caravaca (Murcia).

-En Andalucía se encuentra en las siguientes sierras: Grazalema, Líjar, Aljibe, Bermeja, Sierra de las Nieves, sierras Arcas-Pedroso, sierras sur Antequera, Sierra de Alfarnate, Tejeda-Almijara, La Resinera, Sierra de Loja, sierra de Guajares-Albuñuelas, Lújar, Contraviesa, Sierra Nevada, Sierras de Huetor, Depresión de Huadix, El Mencal, Sierra de Baza, Sierra de Castril, Sierra de la Sagra, Sierras de Lobos y Montilla, Sierra de Gádor, Sierra Filabres, Sierra Alhamilla, Sierra Cabrera, Sierra Estancias, Sierra María, Sierras de Cazorla y Segura, Sierra Mágina, montañas subbéticas en Jaén, Sierras Horconera y Albayate, Sierra Tablón y Montes de Osuna.

 

Actualmente tenemos una superpoblación de cabras montesas en la Sierra de Guadarrama, datadas en 2015 con 4000 ejemplares que han seguido reproduciéndose hasta aumentar la población en un 50%, es decir, unos 6000 ejemplares. Teniendo un crecimiento anual de un 9%, lo que nos da un total de 34 cabras por kilometro cuadrado.

Sin duda los programas de reintroducción fueron exitosos. Ahora preocupa la superpoblación en este Parque Nacional, al no tener un crecimiento natural, ya que ni su tasa de crecimiento ni sus densidades están en equilibrio con el medio, hay una superpoblación, lo que acarrea la preocupante desaparición de especies amenazadas como la mariposa Apolo (Parnasius apollo)

Fotógrafo: Daniel Beltrán Mediero Macho en la sierra de Guadarrama, en época de celo


HUELLAS Y RASTROS

Las huellas de la Capra pyrenaica se caracterizan por su redondez en los extremos, las puntas delanteras son estrechas y con una gran apertura. El borde exterior es convexo y el interior cóncavo. Las pezuñas secundarias no quedan marcadas. Las huellas posteriores y anteriores son divergentes y separadas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Huellas fotografiadas por Daniel Beltrán en Sierra de Guadarrama.

 

Las heces, muy similares a las de la cabra doméstica. En forma de unidades entre 1,0-2,0 de largo y 0,6-1,1 cm de ancho. Los excrementos pueden hincharse con la lluvia y la nieve, por lo que pueden parecer más grandes de lo que realmente son.  De color negro brillante si son recientes; parduscos o blanquecinos cuando se secan.


AMENAZAS

La cabra montés es una parte de nuestro patrimonio natural que debemos proteger.

La mayor amenaza es la sarna sarcóptica, una enfermedad producida por el ácaro Sarcoptes scabiei.  La hembra de este ácaro escava una serie de túneles y galerías en la piel de la cabra para poder depositar sus huevos, ocasionando en el animal inflamación y un picor intenso. Suelen verse en los codos, zona abdominal y en las orejas con mayor frecuencia, zonas en las que acaban perdiendo el pelo, quedando esas caractrísticas "calvas" que produce la sarna.

Fotógrafo: Daniel Beltrán Mediero Mayor índice de contacto en época de celo

«Los estudios realizados en España sobre la sarna en  cabra montés sugieren que las altas densidades de animales y el contacto entre distintas especies que pueden sufrir la enfermedad habrían favorecido su expansión»

 

Durante las últimas décadas se han venido registrando importantes brotes de sarna en las poblaciones de cabras, sobretodo los registrados en la Cordillera Cantábrica y Sierras de Cazorla y Segura.

Los estudios realizados sugieren que las altas densidades han favorecido el contacto facilitando esta espansión, siendo más altos los valores en épocas donde hay mayor contacto, sobretodo en la época de celo.

 

Por otro lado la presencia de ganado doméstico en las áreas habitadas por la cabra montés es una fuente  de contagio de enfermedades y de competencia por los recursos alimenticios, al igual que pasa con la presencia del Arrui, otra especie reintroducida y gran competidor.

 

 

 

 

Fotografía de Sarcoptes scabiei, ácaro de la sarna

 


ARTE E HISTORIA

Contamos con representaciones a lo largo de la historia desde el Paleolítico. 

La mayoria de las veces representada con los largos cuernos  de los machos.

Varios estudios se han hecho de estas pinturas y grabados y en menos casos, esculturas. Algunos relacionan estas pinturas con el hecho del consumo cárnico por parte del ser humano en aquella época y otros lo ven como representaciones de fauna próximas a su entorno, dificiles de cazar y por lo tanto un trofeo de prestigio.

 

Mirando los hallazgos queda reflejado que no sólo hubo Capra Pyrenaica en la península ibérica, sino también en algunas zonas de Francia.

Muy dificil en estas representaciones diferenciar la especie de cabra salvaje y la edad del animal.

En la Cueva de la Pileta podemos ver una representación magnífica de un naturalismo impresionante.

 

El Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria cuenta con una magnífica pieza trabajada en el hueso hiodes de un bóvido que representa la cabeza de una cabra montés.

 


ACTIVIDADES FOTOGRÁFICAS

 

Taller fotográfico en Gredos de Cabra Montés - Nature photo tours

Taller fotográfico - Wild Iberian Nature

Fotografía y observación - Madrid - Wildtracani


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SECCIÓN NIÑOS

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Libro "La cabra montés y yo" - INFANTIL

 

 

 

¡Lu siempre se enamora perdidamente! Su locura animal hace que busque toda la información posible y la recopile en sus cuadernos, aunque para ello tenga que acechar desde demasiado cerca a los protagonistas de estos libros y no siempre salga bien parada. En esta ocasión le ha tocado el turno a la cabra montés.

Una original y divertida introducción al mundo animal en forma de novela gráfica.

La cabra montés y yo está incluida entre los 200 títulos de la lista de honor OEPLI 2018, selección que destaca las obras más significativas del año por su calidad e idoneidad. 

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DIBUJOS DE NUESTROS NIÑOS

Nara Rodríguez Berruezo, 6 años

"Me gusta mucho que se llamen cabras montesas y también que salten mucho"

Iria García Fernández, 4 años

"Me encantan, las quiero acariciar y darles de comer! Pero espero que no me peguen un mordisco!!" 

 

 

Carlos Beltrán, 6años

"me gustan sus cuernos, como se pelean, ir a verlas y hacerles fotos"

Alejandro, 6 años

"Me encantan la cabras por sus cuernos, su pelo y por la forma que saltan por las montañas ( le decía a su madre mientras saltaba por el sofá)

Juan, 11 años

Mario, 16 años

Omar, 7 años

Nayra Urra Richarte, 4 Años 

 

Las cabras se parecen mucho a los renos de Papa Noel...Viven arriba de las montañas, por las rocas y comen hierba...A veces hago un poco la cabra...(se lo oigo decir a papá)